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viernes, 5 de diciembre de 2014

Relato: La pagina perdida

Lo cierto es que hice este relato hace ya unos días y lo subí a Wattpad etc etc, tengo una segunda parte hecha y como algunos notareis esta basada en la saga Bad End Night de Vocaloid. (Te quiero, vocaloid) Bueno, aquí os lo presento. Cuando pueda subiré la segunda parte. Ah, probablemente algunos ya hayan notado los cambias hechos en el diseño del blog...
 
 
La joven Aldeana caminó entre la lluvia por el frio sendero, acababa de salir del bosque y cuando vio una ligera luz a lo lejos se apresuro a caminar hacia allí con la carta apretada contra su pecho. Tocó a la dañada puerta de la mansión que allí encontró.



. . .



Atrapados en una historia sin fin, debido a la pagina perdida...

-Parece que sera un noche tormentosa. -Dijo la Criada a la nada, mientras miraba el tembloroso brillo de la luna llena por la ventana y tendía la ropa en una habitación de la segunda planta.

Bajó con cuidado las escaleras y entró al salón para ver a los señores de la casa.

-En esta noche... -Comenzó La Señorita.

-Seguro que algún incidente habrá. -Terminó La Criada.

-¿Un vampiro deseando sangre? -Dijo El Maestro.

-¿Un hombre lobo enseñando su forma? -Propuso la Muñeca.

-¿Un monstruo espantoso? -Sugirió el Muñeco.

-Tal vez un huésped no invitado. -Comentó el mayordomo colocando bien la armadura decorativa.

-Esto es tan aburrido. -Suspiró La Señorita.

-¿Es tan aburrido? -Preguntó La Muñeca.

-¡Esto, es tan... ABURRIDO! -Rugió el Muñeco.

-Es como si fuese a morir. -Canturreó La Criada.

Entonces la puerta fue golpeada.

-¿Por que ahora? Es muy tarde. -Susurró El Mayordomo caminando hacia la puerta.

-¿Que podría alguien querer? -Se preguntó La Criada.

Se oyó un leve chirrido al abrir la puerta y se distinguió la silueta de una joven muchacha

-Disculpe la intromisión. ¿Podría quedarme solo una noche? -Preguntó con la cabeza gacha de manera que no se pudo percibir su mirada.

-Vaya vaya. -Comentó La Señorita.

-El bosque por la noche es muy peligroso. -Continuó El Maestro.

-Por favor, pase adentro. -Dijo La Señorita.

-Parece que hemos encontrado... -Dijo El Muñeco.

-Nuestro huésped no invitado. -Dijo La Muñeca sonriente.



. . .



-Vaya esta es una noche realmente extraña. ¿Me pregunto si algo ocurrirá? -Comentó La Criada.

-¿Que os parece si celebramos?

-¿Hasta que amanezca?

-¡Sera la noche perfecta! -Dijeron Los Muñecos Mellizos a la vez.

-Ahora eres la nueva protagonista. -Dijo El Mayordomo con una sonrisa a la Aldeana.

-¿La nueva que? -Preguntó ella, siendo ignorada.

-Somos los esclavos del escenario. -Suspiró El Maestro.

La Aldeana se mantuvo al margen de la extraña pero animada conversación que aquellas personas estaban teniendo.

-El guión es cautivador y controlador, y lo cumplimos al pie de la letra. -Dijeron Los Muñecos Mellizos chocando una copa de vino, rojo, como la sangre.

-El publico sera emocionado y engullido por los aplausos. -Dijo alegremente La Señorita.

“Debe de ser algún tipo de juego” Pensó La Aldeana.

-Conocerte debe ser el destino. -Dice El Maestro mirando a La Aldeana.

-¡Demosle una gran bienvenida! -Gritaron Los Muñecos Mellizos.



. . .



-Todos con vino en mano. -Dijo La Señorita.

-¡Brindemos! -Exclamó El Maestro. La Aldeana ya mareada empezó a desear no haber bebido tanto vino.

-Cuando estes profundamente embriagada. -Comenzó El Mayordomo.

-Todo sera mas divertido. -Dijo sonriente La Criada.

-Hasta el punto de la demencia. -Suspiró La Señorita.

La Aldeana marchó a dormir cansada y un profundo sueño se apoderó de ella.



. . .



La pagina perdida, debes buscar, o este cuento sin final, jamas acabara.

La llave escondida, debes encontrar, o jamas podrás escapar.



. . .



La muchacha se despertó totalmente descansada, pero agitada tras tener un extraño sueño y vio delante de ella la ventana frente a la cual había dormido. Ella se había ido a dormir, pero la mañana nunca vino, la luna llena todavía se reflejaba en el cielo, a pesar de que ya debería haber salido el sol. La Aldeana asustada se levantó rápidamente y salió al pasillo, donde se encontró a Los Muñecos.

-¿Muñecos...? -Susurró para si misma. -¿Acaso el sueño era real?

Los Muñecos ladearon la cabeza esbozando una sonrisa gatuna y La Aldeana pudo ver detrás de ellos un antiguo reloj de oro.

-¿Quieres que...? -Comenzó La Muñeca.

-¿Te diga un secreto? -Siguió El Muñeco, y ambos se separaron para dejar ver detrás de ellos el gran reloj. La Aldeana fijó su vista en el, y vio las agujas, las afiladas, largas y grandes agujas de oro detenidas justo antes de las doce. La Aldeana asustada caminó de nuevo hacia el reloj y intentó convencerse de que funcionaba y solo era su imaginación.

Mentira.

La muchacha aterrada intentó huir, topándose con la pared que había al lado del reloj, y encontrando así una extraña puerta secreta. Con la curiosidad corroyendo sus entrañas decidió adentrarse.

“¿Como volveré a casa?” Pensaba entre silenciosos suspiros. Cuando atravesó la puerta sus ojos se eclipsaron y sus manos salieron disparadas hacia su boca, para taparla con horror. Se quedó paralizada con las pupilas empequeñecidas, observando la perspectiva que se extendía delante de ella. Habia un monton de ataudes, en fila, puede que mas de una decena.

-Oh, querida. -Se oyó la voz de La Señorita detras de ella.

-Ya lo has visto. -Suspiró El Maestro a su espalda.

-¡Peligro peligro! -Decia El Muñeco.

-No tengas miedo, ¿Vale? -Dijo La Sirviente dulcemente.

-¿A donde vas? -Preguntó La Muñeca al ver que la muchacha retrocedia inconscientemente.

-Por favor, ¡Espere! -Dijo El Mayordomo.



. . .



-El escenario se ha detenido. -Suspiró El Maestro.

-¿Será que has hecho algo mal? -Preguntó La Señorita mirando a La Aldeana.

-Deberías estar sola. -Dijo El Mayordomo pensativo.

-¡Inténtalo de nuevo! -Le animó La Criada.

-¡Y así tendremos la demente noche perfecta! -Gritaron todos al unisono, mientras La Aldeana iba enloqueciendo lentamente.



Esta noche has sido domada por el guion,

y ahora eres esclava del escenario.



Decían las voces de todos en su cabeza. -¡¿Soy la única que se da cuenta de que este mundo es falso?! -Insistió La Aldeana intentando escapar del guión abierto.



Todos son engullidos por el escenario,

Y el tiempo se convierte en un eterno momento.



-¡¡Esto es muy extraño!! -Chilló La Aldeana, pero nadie llegó en su ayuda.



. . .



-Todavía no he sido capaz de encontrar la pagina perdida. -Dijo El Mayordomo.

-El tiempo pasa sin piedad. -Dijo La Criada.

-¿Como podemos hacer que la obra llegue al final? -Suspiró La Señorita.



. . .



-¿Como podría salvarlos a todos? -Se preguntó La Aldeana.



. . .



-Mientras el protagonista viva, el show debe continuar. -Dijo El Maestro.

-Pero si el protagonista muere el show no se detendrá. -Exclamó La Señorita.

-Entonces no podríamos traer a alguien nuevo? -Preguntó La Muñeca.

-¿Y crear una nueva pagina? -Sugirió El Muñeco.



. . .



-Puede que eso deba hacer para salvarlos. -Suspiró La Aldeana dejando caer sus manos a sus costados. Entonces en el bolsillo de su vestido notó algo que había sido olvidado anteriormente.

La carta.

Un hombre encapuchado le había detenido en medio del mercado de un pueblo lejano, y le había entregado la carta, le había dicho que debía atravesar le bosque y darle la carta a su destinatario.

Antes no se había detenido a leer el nombre de la persona que debía recibir la carta.

Pero al leerlo esta vez, descubrió que la carta era para ella.

Abrió la carta con manos temblorosas y leyó la hoja que había en su interior.

Una pagina arrancada.

-¡Es la pagina perdida...! ¡¿Con esto podre salvarlos a todos?!

La Aldeana pensó en el sueño que había tenido mientras empezaba a caminar en busca de sus amigos, para anunciarles su salvación.

Había “soñado” que estaban atrapados en una obra de teatro... Y que por culpa de la pagina perdida, no había final. Cada vez que el guion avanzaba hasta el final, hasta la pagina arrancada, todo volvía a comenzar. Pero, entonces pensó. ¿Que ocurriría si la obra acabase?

Desechó ese pensamiento. Caminó silenciosamente hasta la puerta entre abierta donde estaban sus amigos.

-Esta noche vamos a dominar a esa chica. -Se oyó la voz del muñeco en un leve susurro.

Los ojos de la Aldeana se abrieron y empezó a temblar mientras escuchaba a escondidas.

-Y traedla de vuelta del sepulcro. -Dijo La Muñeca en el mismo tono.

-La real y la falsa... -Continuo El Maestro.

-Podrian haber sido cambiadas después de esta repeticion. -Susurró La Criada.

-Vamos a mantener el decreto a aquella Chica. -Dijo La Señorita en voz baja. -Y todos volveremos a la realidad.

-Los seis vamos a actuar.

La Aldeana parpadeó y una lagrima cayó de sus ojos ante la traición.

-¡¡La mas perfecta noche!! -Gritó ella abriendo la puerta y sobresaltando a los seis que había alli, haciendo que abrieran los ojos con horror. Ella soltó una carcajada maliciosa mientras las lagrimas corrían por sus mejillas, perdiéndose ante aquella sonrisa malvada, que ahora anhelaba venganza.



El protagonista les ha traicionado a todos.

Hay ocho personas, ¿Es el sustituto de alguien?

Fue planeado a la perfección...



La Aldeana/Protagonista corrió escaleras abajo hasta llegar al pasillo donde el reloj estaba. Dio un golpe y arrancó ambas agujas para luego escabullirse por la puerta secreta, ignorando los gritos y suplicas para que se detuviese detrás de ella.



Todo concuerda con el mal final de esta noche.

Pronto el protagonista sera invadido por la locura

Anhelando la pagina perdida...



La muchacha bajó las escaleras a toda velocidad con las agujas afiladas del reloj en la mano, las llaves, y abrió la puerta del sepulcro lleno de ataúdes.



Pero una vez mas, ¡¡Es muy tarde!!

¿¡El tiempo se acabó, no?!



La Aldeana se dejó caer junto al ultimo ataúd y abrió la tapa con la mirada perdida.

-Lo encontré. -Canturreó llena de demencia y ansia de venganza, haciendo caso omiso a los gritos y suplicas que se oían en la escalera, los pasos de esas seis personas bajaban a toda velocidad. Clavó la llave mayor, la aguja mayor del reloj en el cuerpo del ataúd haciendo desaparecer al verdadero protagonista. Y se hizo un pequeño corte en la muñeca con la aguja pequeña. Rió con histeria alzando la cabeza hacia el techo mentiras sus ojos seguían llorando. Destrozó la pagina perdida y esparció los pedazos a su alrededor.



El guion es cautivador y controlador.

Y se sigue al pie de la letra.



Con la sangre de su muñeca cayendo sobre una pagina en blanco que yacia encima del pecho del verdadero protagonista, se fue escribiendo algo en aquella hoja como por arte de magia, mientras La Aldeana se llevaba las manos a su rostro para llorar.



Para proteger esas “gentiles” mentiras

olvidalo todo, todo, y una vez mas...

Vamos a actuar.



Aldeana: El final.

Los seis: La repeticion.



Con las temblorosas manos La Aldeana cogió la aguja mayor, la llave que acabaría con todo abriendo su corazón. Alzó las manos sujetando la aguja con ambas, mientras el corte de su muñeca sangraba. Los golpes de la puerta del sepulcro hicieron que se abriese, y los seis aparecieron como sombras en ella.

-Y en una indeseable realidad volveremos. -Susurró La Aldeana preparando sus manos mientras los seis se quedaban paralizados, gritando, suplicando, llorando, por que se detuviese.

La Aldeana se volvió ligeramente hacia ellos y sonrió mientras sus ojos seguian dejando salir lagrimas, todos intentaron correr hacia ella, que impulsó la aguja hacia su corazon.





¿The End?